miércoles, noviembre 04, 2009

Resurrección

Y yo muriendo sin saber cuando volvería
Y volví,
Renací como nace cada día el sol
Palabras en bocas amanecidas
O como el cuerpo en una bóveda prestada.
Los caminos a mi depresión me llevaron fuera de este mundo en donde decidí nacer
Volé por el universo encontrando lágrimas y páginas negras,
Haciendo de mí atardecer un quemador de sueños
Marchitando las letras envejecidas dentro de mis ovarios
Asumiendo todo dolor en solitario.

Pero el día llegó, y unos ojos que no veían me despertaron.
Me buscó en ese cuarto viejo, de donde no Salí por decisión unánime con mi cuerpo
Y me vio, si, me vio y me llamó a verme con ella.
Y me vi sola, despeinada, llena de lágrimas, encerrada en una coincidencia que no era mía.
Encerrada en miedos ajenos a los míos, en cobardías de plastilinas, en fríos absurdos, en caminos borrascosos, en letras suicidas, en pinceles quemados y en lienzos ahogados.

Y no pude más
Y no dejé el más allá.
Y te sentí, si, me sentí,
Me volví a levantar
Sequé mis lágrimas
Y vi a mí alrededor,
Las lágrimas secas ya no estaban, me vi al espejo y no había nada más que mis cabellos perfectamente ondulados y negros, mis ojos no eran grises, mis ojos volvieron a ser como mi pelo, como mis puños, como mis huellas, como mi sombra.
¡Y volví a levantarme!
¡Y volví a escribir!
¡Y volví a pintar!
¡Y volví a soñar!
Y volví a caminar junto a mí en esta vida absurdamente cuerda.
Caminando junto a mi verdad, junto a mi serenidad y ganas derrochadas de esperanzas y anhelos.
Mis sueños rebosan, me he colmado de energías, me ha ganado el entusiasmo, me ha ganado nuevamente mi corazón.

Y continuaré caminando, cayendo y levantando en esta celda con puerta.
Ha empezado una nueva era en estás letras antiguamente muertas y desaparecidas.
Ha empezado un mar, he comenzado a saber de verdad, que no sirvo para nada más, que para hacer lo que me nazca en las ganas!
No vuelvo a leer lo que he escrito, no vuelvo mirar hacia atrás, las cartas están elegidas, hay que jugar, hay que marchar, hay que volar.
Que las ganas y entusiasmo duren hasta mi muerte, espero caerme y que me duela, espero así también agarrarme de la primera roca o árbol para levantarme a seguir, siento que vivo, siento que aprendo, siento el amor, siento que quiero, siento mis manos, siento mi vida, hoy la siento, y no se da marcha atrás, ya no. No más.

A la salud de los poetas!
A la salud de los artistas, de los bohemios, de los deprimidos!
A la salud de mi Dios, de tu Dios!
A la salud de los noctámbulos!
A la salud de los rebeldes!
A la salud de los desaparecidos!
A la salud de los amores perdidos!
A la salud de los ojos que me espían!
A tu salud, mariposita intrusa en nuestros días!
A la salud de mis padres!
A la salud de los amigos!
A la salud de mi compañero, de mi amante, de mi amigo!
A la salud del vino que me bebe, que me embriaga y que me quiere.

Salud!

3 comentarios:

Pana PeTer dijo...

A su salud! sin palabras mercenarias,
sin huecos en las sábanas
y sin pastillas para dormir!
que las letras embriaguen y los sueños despierten..
..que tu sol no se apague!

Cristobal dijo...

Tu renacer es como caudales abundantes en riachuelos secos, tus ganas son como esas nubes que desvisten a la luna con una elegancia única, tus días, tus sueños y tus desvelos no son más que un tesoro, para el huésped de tu corazón.
Las letras siguen naciendo en ti, y esas pinturas que derrochas con tus ojasos, te llevaran a donde nadie más podrá llegar.
A su salud, hermosa mujer.
Dueña de los pensamientos, de las ganas, de los sueños.

Anónimo dijo...

A tu salud Paola, que el vino brinde contigo tus pasos.
Que no te lleven a brazos desconocidos, a corazones marchitos, a fríos sucios, a noches de cautivo.
a su salud. . . .
FG