domingo, agosto 30, 2009

Solo quería un te quiero.

Epidemia de tristeza sobre un colchón
tanto ruido que no se escuchó el final
ruido de sábanas, de televisores,de osos mudos
dentro de un abuso de abogados en huelga
las palabras despalabradas de un ser sin sombra
se refugian en mi pecho desnudo
respira todo mi ruido desgastado
me deja pura ante las adversidades de mis pensamientos.

Como quien no quiere la cosa
las cosas de despilafarran en olvidos
los comienzos de penumbra vuelven a su cauce
y la justicia sigue sin estar de mi parte.

Rimas o no rimas, letras confusan pero verdaderas
galopan en la noche de hoy sabor sudor
me dejan dormida en los días inciertos
solo pido a mis descontroles
ayunar amaneceres desiertos.

Queriendo mi querer en bocas de otro
mis besos solo tienen un sabor
mi piel emana solo un olor
y mi corazón. . . . ay mi corazón.



2 comentarios:

Guillermo dijo...

A veces un largo silencio
puede causar mayor daño
que las palabras mas duras.

Sucede que la comunicación
es una actividad bidireccional
con una continua interacción.

Cuando nosotros expresamos
algo que pensamos o sentimos
esperamos que nos respondan.

Muchas veces esa respuesta
no es una aceptación o rechazo
sino un simple reconocimiento.

Reconocer significa demostrar
que nos importa quien nos habla
y que valoramos lo que nos dice.

Un silencio expresa muchas cosas,
muestra indiferencia y desinterés,
dice que no nos importa esa persona.

Al responder y reconocer demostramos
sentir aprecio y respeto por los demás,
que nos importa esa persona y su tiempo.

Pana PeTer dijo...

Silencios, dependen de los silencios que aparezcan. No todos los silencios son un cuento de terror y no todos los miedos aparecen en el silencio. Muchas veces el exceso de palabras hace más daño que una dosis de silencio y de tranquilidad. Favor no satanizar los hermosos sonidos que aquellos silencios nos han brindado alguna vez en la existencia absurda de nuestra vida sin muerte.